What to Prepare Before a First Consultation

Una primera consulta con un estudio de diseño de interiores o arquitectura comercial puede sentirse como un salto al vacío si no sabes qué esperar. La mayoría de los clientes llegan con ideas generales, pero sin documentos concretos que permitan al equipo técnico empezar a trabajar desde el primer encuentro. Preparar algunos elementos básicos antes de la reunión marca la diferencia entre una conversación abstracta y un plan con medidas reales.

En Common Grounds trabajamos con oficinas, cafeterías, locales comerciales y salas de reunión. Cada tipología tiene sus propias exigencias, pero hay un conjunto de materiales que siempre agilizan el proceso. Lo primero es tener el plano actual del espacio. No importa si es un croquis a mano alzada con medidas aproximadas o un archivo digital en PDF. Lo esencial es que refleje la distribución actual: muros, puertas, ventanas, columnas, instalaciones fijas y puntos de acceso. Sin ese documento, cualquier propuesta de redistribución o cambio de layout se vuelve especulativa.

El segundo punto es definir el uso real del espacio. No es lo mismo una cafetería que prioriza la circulación detrás de la barra que una oficina donde el flujo de trabajo depende de la proximidad entre escritorios. Antes de la consulta, anota cuántas personas ocuparán el lugar, qué actividades se realizan a diario y si hay zonas que necesitan privacidad acústica o visual. También conviene listar los equipos o mobiliario existente que se quiere conservar, porque eso condiciona las dimensiones y la disposición.

El tercer aspecto suele pasarse por alto: la normativa local. Cada municipio tiene reglas sobre salidas de emergencia, anchos mínimos de pasillo, alturas libres y accesibilidad. Si ya tienes conocimiento de alguna restricción específica del inmueble, compártela. Nosotros revisamos la normativa aplicable, pero contar con esa información desde el inicio evita sorpresas en la etapa de obra.

Por último, lleva referencias visuales. No hace falta que sean profesionales: fotos de espacios que te gustan, capturas de Instagram, recortes de revistas o incluso descripciones escritas de la atmósfera que buscas. Eso nos ayuda a entender tu preferencia cromática, el tipo de iluminación que imaginas y el nivel de formalidad o calidez que esperas. Cuanto más concreto sea el material de referencia, más rápido podemos traducirlo a una propuesta técnica.

Con estos cuatro elementos —plano, descripción de uso, normativa conocida y referencias visuales— la primera consulta se convierte en una sesión de trabajo real. Saldrás con un cronograma tentativo, un presupuesto preliminar y la certeza de que el proyecto arranca sobre datos, no sobre suposiciones.

Si aún no tienes el plano de tu espacio, puedes pedirlo en la administración del edificio o al arquitecto original. En muchos casos, el departamento de obras del municipio también lo tiene registrado. Nosotros podemos ayudarte a gestionarlo si no lo encuentras.

Salomé Figueroa

Arquitecta de interiores y directora del estudio

Con más de doce años de experiencia en remodelación comercial, Salomé lidera cada proyecto desde el levantamiento inicial hasta la entrega final. Especializada en la optimización de layouts para oficinas, cafeterías y locales comerciales, su enfoque combina planos de distribución precisos, propuestas de iluminación eficiente y una selección cromática que transforma la experiencia del espacio. Ha desarrollado más de cuarenta intervenciones en la Ciudad de México, priorizando siempre la fluidez espacial y el confort visual.

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